Gestión de recursos marinos

El director General de la FAO, José Graziano da Silva, planteó ante un grupo de responsables políticos de alto nivel reunidos en la capital de los Estados Árabes Unidos, la necesidad de generar cambios profundos en la forma en que se gestionan y utilizan los recursos marinos del planeta para salvaguardar la seguridad alimentaria mundial […]

El director General de la FAO, José Graziano da Silva, planteó ante un grupo de responsables políticos de alto nivel reunidos en la capital de los Estados Árabes Unidos, la necesidad de generar cambios profundos en la forma en que se gestionan y utilizan los recursos marinos del planeta para salvaguardar la seguridad alimentaria mundial y asegurar el bienestar de los países costeros e insulares. El pronunciamiento lo realizó en el marco de la Cumbre sobre economía Azul.

“Resulta necesario plantearse seriamente, y desde ya, las amenazas graves para la salud del océano, como la contaminación, la sobrepesca, las alteraciones meteorológicas y el aumento del nivel del mar causados por el cambio climático”, argumentó Graziano da Silva.

En el documento difundido por la FAO se informa que en promedio, “casi el 17 por ciento de la proteína animal consumida en el mundo procede de la pesca y la acuicultura, y en muchos pequeños estados insulares en desarrollo, esta cifra es mucho mayor”. A la vez se señala que, al mismo tiempo, los medios de vida del 12 por ciento de la población mundial dependen de la pesca y la acuicultura, principalmente en los países en desarrollo.

Pero en contrapartida el documento advierte que según los cálculos realizados por la FAO “el 30 por ciento de las poblaciones mundiales de peces están sobreexplotadas, agotadas o recuperándose del agotamiento, con pérdidas económicas en la pesca marina derivadas de una mala gestión, ineficacia y sobrepesca que ascienden 50.000 millones de dólares al año”.

A dichos problemas, desde hace un tiempo se ha sumado el cambio climático que “plantea nuevos retos a las poblaciones que dependen de los océanos, al modificar la distribución y productividad de las especies marinas y de agua dulce -lo que afecta los procesos biológicos-, y alterar las redes alimentarias”. Graziano da Silva señaló que en los últimos 30 años se han producido unos 80 acuerdos diferentes en relación a cómo hacer frente a diversas amenazas al océano, promulgados a nivel global. Sin embargo afirmó que ya no alcanza con el compromiso de los Estados sino que ha llegado el momento de actuar.

ECONOMÍA AZUL

El concepto de “economía azul”, surgió en la Conferencia de Río+20 de 2012 y según palabras del Director de la FAO desempeñará “un papel importante en el logro de los objetivos de desarrollo sostenible a nivel mundial después de 2015”. El modelo de economía azul hace hincapié en la conservación y la gestión sostenible, basado en la premisa de que los ecosistemas oceánicos saludables son más productivos y representan la única manera de garantizar que las economías que dependen del mar sean sostenibles. También tiene como objetivo garantizar que los pequeños Estados insulares en desarrollo y los Estados costeros del mundo en desarrollo se beneficien de manera equitativa de sus recursos marinos.

Para dar impulso a este cambio de estrategia, la FAO está estableciendo una “Iniciativa de Crecimiento Azul” a través de la cual apoyará a los países en el desarrollo que implementen agendas de economía y crecimiento azules. El objetivo es fomentar alianzas y actuar como catalizador para el desarrollo de políticas, inversiones e innovación en apoyo de la seguridad alimentaria, la reducción de la pobreza y la gestión sostenible de los recursos acuáticos.

Por estas horas la Argentina se encuentra participando de la Consulta Técnica sobre directrices internacionales para asegurar la pesca sostenible a pequeña escala. El subsecretario de Pesca de la Nación, Miguel Bustamante, es el funcionario que nos está representando. La reunión comenzó el pasado 3 de febrero y concluirá el próximo viernes. Dicho encuentro tiene por objetivo generar directrices complementarias del Código de Conducta para la Pesca Responsable, promoviendo el fortalecimiento de las comunidades de pescadores artesanales. Es de esperarse que el concepto de economía azul sea incorporado de aquí en más en todos los objetivos planteados a nivel mundial, a los cuales nuestro país deberá adherir como miembro interviniente del organismo. Pasar del compromiso a la acción parece ser la premisa.

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