Brasil: Cerveza: el transgénico que tomás

Sin informarle a los consumidores, Ambev, Itaipava, Kaiser y otras marcas cambian cebada por maíz y llevan a la ingestión inconciente de OGMs

Por Flavio Siqueira Júnior* y Ana Paula Bortoletto*

Vamos a hablar sobre cerveza. Vamos a hablar sobre Brasil, que es el 3º mayor productor de cerveza del mundo, con 86,7 mil millones de litros vendidos al año y que transformó un simple acto de consumo en un ritual presente en los corazones y mentes de quien quiere dejar los problemas de lado o, simplemente, socializar.

No se sabe muy bien donde surgió la cerveza, pero su cultura remite a puebos antiguos. Incluso Platón creó una máxima, mientras degustaba una cerveza en los alrededores del Partenon cuando dijo: “era un hombre sabio aquel que inventó la cerveza”.

¿Y qué cambió desde entonces? Jesucristo, grandes navegaciones, revolución industrial, segunda guerra mundial, expansión del capitalismo… Pasaron muchas cosas y los cambios fueron vistos en todos los lugares, inclusive dentro de la copa. Hoy la cerveza es muy diferente de aquella imaginada por el duque Guilherme VI, que en 1516, anticipando una calamidad pública, decretó en la Bavieira que cerveza era solamente, y tan solo, agua, malta y lúpulo.

Sucede que en 2012, investigadores brasileños ganaron el mundo con la publicación de un artículo científico en Journal of Food Composition and Analysis, indicando que las cervezas más vendidas por aqui, en vez de malta de cebada, son hechas de maíz.

Antarctica, Bohemia, Brahma, Itaipava, Kaiser, Skol y todas aquellas en que consta como ingrediente “cereales no maltados”, no son tan puras como las de Baviera, pero están de acuerdo con la legislación brasileña, que permite la sustituición de hasta 45% de malta de cebada por otra fuente de carbohidratos más baratos.

Ahora piense en la cantidad de cerveza que ya tomó y en la cantidad de maíz que ella contenía, principalmente a partir de 16 de mayo de 2007.

Fue en esta fecha que la CNTBio inauguró la liberación de la comercialización del maíz transgénico en Brasil. Hoy ya tenemos 18 especies de estos maíces mutantes producidos por Monsanto, Syngenta, Basf, Bayer, Dow Agrosciences y Dupont, cuya facturación sumade es mayor que el PIB de países como Chile, Portugal e Irlanda.

Todo bien, pero ¿y entonces?

Y entonces que todavía no hay estudios que aseguren que este maíz creado en laboratorio sea saludable para el consumo humano y para el equilíbrio del medio ambiente. Además, el año pasado un grupo de científicos independientes liderados por el profesor de biologia molecular de la Universidad de Caen, Gilles-Éric Séralini, hizo moverse a los lobistas de estas multinacionales con el test del maíz transgénico NK603 en ratas: si fuesen alimentados con este maíz en un período mayor que tres meses, tumores cancerígenos horrendos surgian rapidamente en las pobres cobayas. Lo peor es que el poder de estas multinacionales es tan grande, que el estudio fue desclasificado por la editorial de la revista por presiones de un nuevo director editorial, que tenía a Monsanto como su empleador anterior.

Además, hay un movimiento mundial contra los transgénicos y Brasil es uno de sus mayores blancos. No es para menos, somos el segundo mayor productor de transgénicos del mundo, más de la mitad del territorio brasileño destinado a la agricultura es ocupada por esta tecnologia controversa. En la zafra de 2013 del total de maíz producido en el país, 89,9% era transgénico. (Todos estos datos son divulgados por las propias empresas para mostrar como su negocio está creciendo)

Mientras tanto las cervecerias van “adecuando su producto al paladar del brasileño” pidiéndonos beber cerveza solamente cuando un dibujo impreso en la latita estuviera colorido, disfrazando la baja calidad que, según ellas, exigimos. ¿Qué seria eso si no adaptamos nuestro paladar a la presencia creciente de maíz?

La próxima vez que tomés una cervecita y pases el día seguinte reinando en el baño, tenés una justificación más: “fue el maíz”.

Dá frio en la panza, ¿no? Pués entonces intentá cuestionar a la Ambev, ¿quién sabe ellos no están usando los 10,1% de maíz no transgénico? La atención del SAC puede ser más atentos que la información del rótulo, que se resume a decir: “ingredientes: agua, cereales no maltados, lúpulo y antioxidante INS 316.”

Y , ¿una bien helada?


*Ana Paula Bortoletto es nutricionista y doctora en nutrición en salud pública. Flavio Siqueira Júnior es abogado y activista de derechos humanos.


¿En la Argentina cuánto habrá de maiz en las cervezas?
Y , si hay maíz, ¿cuánto de maíz transgénicos?
¿Alguien sabe?

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