Cómo se fogonea, desde diferentes sectores, la unidad del campo popular

Durante 12 años en nombre del progresismo el kirchnerismo abrumó con sus relatos de epopeyas nacionales y populares, al mismo tiempo que desplegaba el extractivismo. Durante este lapso se consolidó el proyecto dominante en la Argentina, mediante el plan neocolonial extractivista depredador, de saqueo y corrupción. Detrás de su discurso, con sus políticas impulsó la estrategia de las corporaciones y del capital financiero internacional, a quien pagó más que ningún otro gobierno por una deuda fraudulenta e ilegítima. Esto fue garantizado por la dispersión y las divisiones que el kirchnerismo provocó dentro de las organizaciones sociales y por la aplicación de la ley antiterrorista que promulgó.
Ahora, ante el cambio de gestión en el Estado vemos como se fogonea, desde diferentes sectores, la unidad del campo popular. Pero ¿Qué tipo de unidad, para qué y con quién o quienes?
Hoy, después de la victoria de la alianza que impulsó el Pro en las elecciones presidenciales, el panorama se ha tornado confuso en el terreno de las resistencias populares. Creemos que vale la pena poner blanco sobre negro o al menos, intentar identificar cuales son los matices.
Por un lado, vemos que algunas organizaciones impulsan la unidad con agrupaciones y movimientos kirchneristas o filo kirchneristas y nos animamos a pensar que detrás de esta intención subyace la idea de hacerse de ese capital militante que fue fiel al gobierno saliente para crecer cuantitativamente y disputar con “mayor eficacia” en futuras elecciones por cargos en el poder. Por otro lado, las organizaciones y dirigentes cristinistas buscan simpatizar con el resto mediante su discurso de derrotar al “enemigo común”, enemigo que construyeron durante sus años de gobierno y que está personificado en la “derecha” de Mauricio Macri y el grupo Clarín. Mas allá de estas posibles estrategias de ambos sectores decimos que los dos hacen como el tero y gritan donde no están los pichones para distraer, o lo que es peor, algunos esconden la cabeza como el avestruz.
Cabe señalar que no estamos afirmando que el nuevo gobierno sea mejor, y no entraremos en la discusión del mal menor. Simplemente nos abocaremos a plantear nuestra preocupación por el desvío de temas neurálgicos para lucha por la verdadera emancipación y la soberanía en la agenda de las organizaciones sociales, políticas y culturales. En un contexto comunicacional donde la gran batalla discursiva ha vuelto a ser (apelando al reduccionismo para graficar) “Progresismo o Clarín”, se nos presentan estas dos falsas alternativas políticas donde parecería que si no estas con uno por defecto estas con el otro, cuando en realidad ambos modelos plantean la misma matriz productiva y económica.
Actualmente se pide a viva voz que no se criminalice la lucha social olvidando que fue en la década ganada cuando se impulsó el proyecto X y la Ley Antiterrorista que ya en su momento había sido aplicada en los cortes de ruta a los asambleístas y pueblos originarios.
Hay demasiadas coincidencias en la continuidad del modelo. Hoy se aplica un tarifazo en el servicio de electricidad para que una empresa privada continúe ganando dinero, pero una vez mas se evita discutir el rol estratégico de la energía en un país que subsidia la exportación de petróleo, que no invierte en energías renovables, garantizando la dependencia eterna, o peor aun la dilapidación del futuro de las próximas generaciones.
Como ya había sucedido con el anterior gobierno, se corta por la parte mas fina sin discutir la mega minería, o nos ofrecen continuar con la entrega de comodities -ahora quizás con más “valor agregado”- sin hablar del rol del suelo como uno de los bienes comunes mas preciados que tenemos. O se oculta el caso de los miles de millones de dólares que pesqueros de todas las banderas roban de nuestros mares sin control, prefiriendo meter mano en los bolsillos de la gente para no poner en discusión la recuperación de los puertos privados y fletes pluviales y marítimos, extranjerizados durante los pasados años.
Hoy el gobierno se muestra amigable con el campo, con la auspiciosa medida de modificar las retenciones, retomando la idea descabellada que Emilio Pérsico del Movimiento Evita llevó a los movimientos campesinos, la de la unidad o “convivencia” entre el agronegocio y la agricultura familiar mediante reuniones mediadas por la Iglesia.
Estas y otras cuestiones, que alguna vez estuvieron protagonismo en las pancartas de muchas organizaciones de “izquierda” parecen no interesar ya verdaderamente. ¿Ha tapado el árbol al bosque una vez más o la ambición por el poder de líderes de movimientos sociales, sindicales, etc, facilita esta situación de silenciamiento? ¿Qué hay detrás del miedo a mencionar los temas centrales que nos hacen un país dependiente? ¿Qué hay detrás del silencio sobre que las verdaderas causas de los males de hoy son las políticas de los gobiernos de ayer? Será que muchos no quieren perder la “histórica oportunidad” de “ser más” o no quieren despertar para poder seguir soñando la Patria Grande… Nosotros creemos que los sueños nos impulsan pero que para no caer en manos del lobo disfrazado de oveja hay que estar bien despiertos. Con los ojos abiertos y aprendiendo de la historia podemos construir un mundo diferente.
Por todo esto es que nos preguntamos para qué nos sirve la unidad con dirigentes y movimientos que han sido y son funcionales al extractivismo. ¿Que nos hace pensar que de regresar estos al poder cambiarán sus políticas de saqueo maquilladas y dejarán de alabar a un capitalismo en serio con amigos genocidas del primer orden como Monsanto y Grobocopatel, la Barrick y Peter Munk?
¿Y qué hay de las voces por fuera del kirchnerismo que ayer se paraban desde una crítica al extractivismo, al colonialismo? Y por otro lado ¿quiénes marcan hoy la agenda de temas que convocan a movilizar a las organizaciones de “izquierda” y movimientos independientes? ¿Son acaso los que nos reprimían, ajustaban y saqueaban ayer?
Por ejemplo, mientras el gobierno macrista impulsa una serie de ajustes profundos y de manera cómplice permite una escalada de precios tan demencial como infundada, sin discutir las causas para ofrecer alternativas concretas y reales para esta situación, paradógicamente muchos se movilizan para solicitar la liberación de la dirigente Milagro Sala (como si se hubiesen desayunado ayer que existe la criminalización de la protesta) sin discutir su complicidad o su rol funcional al saqueo y olvidando mencionar que también fue parte del aparato represivo del kirchnerismo contra otras organizaciones opositoras a su gobierno.
En todo este cuadro de situación las organizaciones sociales que acompañaron acriticamente el modelo K siendo cómplices de sus políticas de saqueo, no han realizado autocrítica alguna de manera publica, ni muestran intenciones de modificar el modelo que proponen. Es por ello que nos preguntamos si verdaderamente pueden ser aliados en la lucha contra la “derecha” que hoy gobierna a nivel nacional y los poderes trasnacionales con los que operan.
Aunque su discurso lo niegue los hechos concretos demuestran que durante 12 años los kirchneristas han continuado e incluso profundizado políticas de los 90’s, pero pareciera ahora que se ha decidido evitar o ignorar los grandes temas que hacen a la dependencia de nuestro país, desviando las miradas a cuestiones que “casualmente” tienen como protagonistas a referentes públicos del llamado “modelo nacional y popular”, como la cesantía del relator Víctor Hugo Morales de Radio Continental, la separación de Sabatella del AFSCA o la detención de Milagro Sala. No es casual que aún estando del lado de la oposición, sus discursos carezcan de sentido emancipador, ya que su política nunca fue por la auténtica soberanía. Por eso se achaca el aumento de los precios en general y de los combustibles pero no se habla su relación con la deforestación, el monocultivo y las consecuencias de ser un país productor de de comodities. Mucho menos parece interesar el estrecho vínculo de todo esto con el cambio climático y los desastres naturales.
Nos preguntamos a que se debe el opacamiento de estos temas luego del recambio de gobierno. Parece que se ha extraviado la brújula que marcaba el camino, o se ha quedado en algún cajón.
No creemos que sea casual que se laven los relatos y la lucha se mantenga en la capa superficial de los problemas, y que el resto de los militantes sociales “no tengan otra opción” que subirse a ese tren. Por eso nos llamamos a realizar un análisis mas profundo de la coyuntura y los roles que se están jugando, con quiénes y para qué.
Porque en definitiva mientras todo pasa, con otra cara continúa el colonialismo, el pueblo se resigna sin encontrar salida y no puede ponerse de pie.
Desde este humilde espacio, creemos que asistimos a la continuidad del modelo colonialista que consolidó el “progresismo” kirchnerista. Esta continuidad se pone de manifiesto al observar que siguen siendo parte del gobierno Galuccio y su salvaje fracking, Lino Barañao y su ciencia empresarial al servicio de las corporaciones del Agronegocio y los transgénicos, que sigue la criminalización de la protesta, se profundizan los ajustes y la discriminación ideológica y sindical, entre otros temas que podemos desarrollar en otro momento.
Estamos profundamente apenados. No esperamos que los teros dejen de gritar donde no están sus pichones, ni que algunos continúen escondiendo sus cabezas como el avestruz, pero si esperamos que el pueblo aparezca de una vez y se ponga de pie de una vez y para siempre.

Frente de Lucha por la Soberanía Alimentaria Argentina
frentedeluchasobal2013@gmail.com

Visto en :Blog no oficial

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